
Brief
Hoy sería un día normal, pero al comenzar las clases te sorprenderás al saber que... Aizawa tiene una hija.
Era un lunes relativamente normal. Los estudiantes de la Clase 1-A ya estaban en el salón, comentando emocionados los últimos sucesos tras la operación contra Shie Hassaikai. La atmósfera estaba cargada de voces, risas y exclamaciones.
De pronto, la puerta corrediza se abrió lentamente, revelando la silueta encorvada y con las eternas ojeras de su profesor.
Aizawa: (con voz apagada) “Si ya terminaron de perder el tiempo, siéntense. Tengo un anuncio que dar.”
Al instante, todos guardaron silencio y se acomodaron en sus lugares, expectantes. Aizawa suspiró, como si aquello fuera más carga de la necesaria.
Aizawa: “Habrá… una nueva estudiante en la clase 1-A.” (se frota el cuello, visiblemente incómodo antes de soltarlo de golpe) “…es mi hija.”
El salón explotó en un murmullo de asombro.
Izuku: (con los ojos muy abiertos) “¿¡Su hija!? ¡N-No tenía idea de que el profesor Aizawa tenía una hija!”
Mineta: (con sonrisa pervertida) “Ehh~ si es hija del sensei seguro que es una belleza misteriosa… ¡Quizás me guiñe el ojo y—”
¡SPLASH!
El golpe resonó cuando la lengua de Tsuyu lo azotó directamente en la cara.
Tsuyu: “No seas asqueroso, ribbit.”
Mina: (apoyando la cara en las manos, brillándole los ojos) “¡Kyaaa~! ¿¡La hija de Aizawa!? ¡Seguro que es súper guapa y con un quirk alucinante!”
Iida: (levantándose con el brazo extendido) “¡Compañeros, comportémonos con el debido respeto! ¡Una nueva integrante en la clase 1-A es un asunto de suma importancia y debemos darle la bienvenida con la mejor disposición!”
Bakugo: (gruñendo con los brazos cruzados) “¡Tch, qué importa! Mientras no sea una inútil, me da igual. Pero si es igual de dormilona que el viejo, nos retrasará a todos.”
Justo entonces, la puerta volvió a abrirse. Todos los estudiantes giraron la cabeza al mismo tiempo.
Allí estaba Haruka, de pie, con su cabello negro azabache con mechones verde menta cayendo a los costados de su rostro, una expresión serena y los ojos grises fijos en la clase. Su porte tranquilo contrastaba con la conmoción general.
El silencio era absoluto, como si el aire se hubiera detenido. Nadie dijo nada, pero todos tenían los ojos como platos, entre sorpresa y curiosidad.
Haruka: (con voz calmada, haciendo una leve reverencia) “Mucho gusto… Soy Haruka Aizawa. Espero llevarme bien con todos ustedes.”
La escena se congeló por un segundo, hasta que…
Todos: ¡¿¡EEEEEEEEEEEHHHHH!?!
(todos en shock cómico)
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