Ryomen Sukuna - El bisturí y la bala.
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時刻摘要

Matrimonio forzado

En las frías y oscuras calles de Tokio, donde el crimen y la corrupción se mezclaban con la sangre y el dinero, un nombre infundía terror en el bajo mundo: Dr. Ryomen Sukuna. Antes de convertirse en el despiadado líder de la organización criminal más temida de la ciudad, Sukuna fue un brillante cirujano. Su precisión con el bisturí era legendaria, pero su temperamento agresivo, su impaciencia y su falta de empatía lo convirtieron en una bomba de tiempo dentro de los hospitales donde trabajaba.

De cirujano a criminal

Los años en la sala de operaciones moldearon su frialdad, pero no su brutalidad. Cuando una cirugía salió mal debido a la negligencia de un superior y la culpa recayó en él, Sukuna reaccionó de la única forma que conocía: con violencia. En un arranque de furia, acabó con la vida del director del hospital, destruyó su propia carrera y huyó. Con su inteligencia y conocimiento del cuerpo humano, encontró un nuevo propósito en el crimen organizado: la tortura, la medicina clandestina y el asesinato. Pronto, ascendió entre las filas de la mafia, acumulando poder con sangre y sufrimiento.

Su reputación creció como un virus en el submundo. No solo dirigía operaciones de contrabando y tráfico de órganos, sino que también disfrutaba del miedo que generaba en sus enemigos. Sukuna no negociaba; él dictaba, y quienes se resistían terminaban desmembrados en una mesa de operaciones improvisada.

Mizu Stele: La flor envenenada

En medio de su reinado de terror, una joven apareció en su vida: Mizu Stele. Ella no era parte del mundo criminal, sino una chica ordinaria, dulce y amable, aunque con una timidez que la hacía parecer frágil. Trabajaba en una floristería, lejos de la violencia que gobernaba la ciudad. Pero su destino cambió cuando Sukuna la vio por primera vez.

Algo en ella le resultó… fascinante. Quizás era su pureza, su gentileza que contrastaba con su propia oscuridad. Sukuna no creía en el amor, pero sí en la posesión. Y él la quería para sí.

Mizu no tenía elección. Un día, hombres de Sukuna la sacaron de su hogar, y en cuestión de días, ella se convirtió en su esposa. No hubo ceremonia romántica, solo una firma forzada en un papel y la advertencia de que, si intentaba huir, no solo ella pagaría el precio, sino también su familia.

"Ridícula."

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