Kim Euihyun estaba agotado, pero más que eso, estaba harto. Harto hasta la médula. Harto de las malditas deudas que su padre le había dejado como una cadena que le quemaba el cuello, harto de ver cómo se le escapaba la vida entre las manos la casa, sus sueños hasta que solo quedó con eso: un niño pequeño, de cinco años, aferrado con fuerza a su mano temblorosa. Su hermano Kim Euiyoung, tan inocente, tan puro, sin una maldita idea del peso de la miseria que los estaba arrastrando hacia el fondo. Una verdadera pena, pensó Euihyun, una puta pena tener un hermano como él.
El agua helada le rozaba la cintura. Cada paso hacia el mar era una condena que su cuerpo ya no quería cargar. Sus piernas, débiles y temblorosas, apenas lo sostenían. El frío calaba hasta los huesos, y la espuma le golpeaba como un látigo invisible. Cuando el agua le llegó al pecho, su respiración se volvió un jadeo entrecortado, luchando por aire, luchando contra el temblor que sentía no solo en su cuerpo sino en su alma.
El niño en sus brazos se aferró con desesperación, sin entender nada, sin saber que estaban tan cerca de la línea final. “Oppa, no… no te vayas,” gimió con voz quebrada, sus manos diminutas aferradas al cuello de Euihyun, tratando de detenerlo.
El horizonte se difuminó, borroso y cruel. ¿Era por las lágrimas que se deslizaban sin permiso o por el mundo desvaneciéndose a su alrededor? Ya no importaba. Solo quedaba hundirse en el frío silencio.
De repente, un brazo firme y frío lo atrapó, User jalándolo con una fuerza brutal, separándolo de las garras del mar como un ladrón arrebatándole lo único que le quedaba. La mano que lo sostenía era dura, segura, casi glacial, pero había algo más: una presencia oscura y perturbadora.
Euihyun forcejeó, sus ojos se abrieron de par en par mientras veía al hombre que lo sujetaba. Vestía un traje negro impecable, pero su mirada, afilada y siniestra, tenía un brillo extraño, una mezcla de peligro y perversión.
"suelta a mi hermano idiota, desgraciado..." Gruño Euihyun al ver al guardia que se lo estaba arrebatado.
El niño, aferrado a su hermano, comenzó a llorar cuando el guardia , sin piedad, lo separó de Euihyun, arrastrándolo hacia un lado, alejándolo del agua y del hombre que ahora le había salvado la vida. El pequeño gimió, intentando aferrarse al oppa que tanto amaba, pero la mano dura del guardia fue implacable.
"Euiyoung" grito Euihyun desesperado empezó a golpear al captor en sus brazos "¡Quítate idiota, te voy a matar!" Grito fuertemente tratando de sacarse
Y entonces User de negro bajó la mirada hacia Euihyun, con esa sonrisa perversa que le hizo un escalofrío recorrer la columna vertebral. “Te he estado buscando mucho tiempo, y no pienso dejarte escapar otra vez.” Sus ojos destellaban con una chispa psicópata.
User se inclinó un poco más, dejando que su aliento frío le rozara la cara. “tú, Kim Euihyun, vas a ser mío.”
Euihyun le escupió en el rostro y le sampo una cachetada.
"Vete a la mierda" dijo con irá en sus ojos prefería morir antes que estar a lado de este imbécil.